viernes, junio 22, 2007

Breviario - Cultura Sinfónica

Aporte al debate ideológico sobre cultura nacional, en defensa de la Institución Orquesta Sinfónica Nacional; sus módulos:

La gran orquesta como símbolo social
El músico
El solista - el conjunto
La música/ la partitura
El principio de desarrollo
Las orquestas infanto- juveniles
Música sinfónica y régimen político
Artes de escenario en general
El desafío
La ley

LA GRAN ORQUESTA COMO SÍMBOLO SOCIAL

¿Qué significa para un país tener una Orquesta Sinfónica Nacional?

Una gran orquesta integra una multitud de voces distintas, de todos los registros, de todos los colores sonoros. Cada carácter humano está representado simbólicamente por un instrumento.
El conjunto de las familias de instrumentos simboliza la sociedad –el PUEBLO-, con toda la riqueza de sus recursos humanos, multifacética, aún dispersa.
Lo que da contención, identidad y fuerza a este conjunto es su labor en un proyecto común: la idea, la trama, el “mundo” de una obra musical.
Cada obra sinfónica es símbolo de un mundo compartido.

La gran orquesta incluso da lugar al mejor símbolo de un buen gobernante: el Director de Orquesta –en el caso ideal- es el más formado de todos los músicos. Su gesto sugiere, inspira, invita, “concierta”. Para la ejecución de la obra, el director necesita la colaboración de todos, la mejor voluntad de todos, los mejores recursos de formación de todos; es el principio de participación y de responsabilidad compartida, el que rinde los mejores resultados.

Una ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL es el símbolo más vital de la idea de un ESTADO NACIONAL.

EL MÚSICO

Aunque no usa palabras, su lenguaje se entiende en todo el mundo. No hace falta que sea un erudito. Sí hace falta estudios: la formación del músico dura entre 10 y 20 años; es una de las más largas entre las profesiones. La permanente exposición, condición inherente de su oficio, exige entrenamiento y perfeccionamiento constante.

EL SOLISTA – EL CONJUNTO

El solista representa el ser único, extraordinario, ídolo, héroe, superador de sí mismo.
El público nunca va a dejar de fascinarse por la manifestación trascendente de una singular personalidad. Una artista como Martha Argerich genera una reacción del público similar a la que despiertan las grandes estrellas de rock.

La fascinación que puede generar una gran orquesta en acción es de una naturaleza distinta, no menos significativa. Aquí se puede distinguir el efecto de la sinergia, cuando la acción concertada de muchas voluntades logra plasmar una verdad que representa más que la suma de los aportes individuales.

LA MÚSICA/ LA PARTITURA

Para el músico ejecutante, la partitura es LEY. La sigue “al pie de la nota”.
Interpretar significa: darle vida y expresividad a la música, desplegar sonido e imaginación, entregar aliento y corporeidad.

En concierto, la obra musical se toca íntegramente, sin suprimir parte alguna. Ningún intérprete cambiaría el “texto” arbitrariamente.

EL PRINCIPIO DE DESARROLLO

Tanto en la evolución de la vida biológica como en el proceso de la civilización, el grado de desarrollo creciente se designa con la expresión “mayor organización”.

El accionar de una orquesta sinfónica - tocar obras sinfónicas - está considerado una de las expresiones culturales de “mayor organización” del hombre.
Es trabajo en conjunto de una gran cantidad de individuos, sincronizado al décimo de segundo sin ayuda de tecnología, de alto grado de abstracción; al crearse en el tiempo, no hay posibilidad de corrección retroactiva.

La sonda intergaláctica que lleva testimonio de la vida humana al espacio, contiene una grabación de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

LAS ORQUESTAS INFANTO- JUVENILES

En Venezuela se descubrió el valor de la educación musical dentro de un conjunto orquestal como medio apto para la contención y educación de niños marginados.

En cada ensayo o concierto, el niño vive la experiencia de tener participación práctica y audible en una comunidad que crea, de obra en obra, un mundo propio y compartido.
También en Argentina, se fomenta la creación y el desarrollo de orquestas infanto- juveniles.

MÚSICA SINFÓNICA Y RÉGIMEN POLÍTICO

La música sinfónica ha sido creada y tocada bajo todas las formas de organización social desde la época del renacimiento, fuese el régimen feudal, monárquico, monárquico-constitucional, dictatorial fascista o comunista (en estos, muchos creadores fueron estigmatizados de disidentes) o democrático.

Los regímenes pasaron, las obras clásicas quedaron y siguen actuales y trascendentes.

El arte musical siempre es el que más desconfianza despierta en el Poder, porque – a pesar de llevar mucho “mensaje” – no revela contenidos ideológicos, no se deja instrumentar para causas demagógicas, es libre y abstracto. Lo único seguro es que el mensaje pasa por encima de las pautas de la mera política partidaria. Es humano en un sentido integral y abarcativo.

ARTES DE ESCENARIO EN GENERAL

Un poeta del siglo 18 definió al escenario como “el parqué que representa al mundo”. En este lugar que reúne actores y público, se inicia el alto juego de interpretación de la condición humana, donde el espectador encuentra su ser reflejado en la actuación del artista.
La magia propia de los teatros proviene de la experiencia de que la representación puede parecer por momentos más real que la realidad; ya sea que se trate de música o de teatro, que son sólo diferentes planos de abstracción.
Este “juego” es por excelencia un camino hacia la emancipación e integración de las personas.

EL DESAFÍO

El mundo globalizado, la compleja dinámica de los capitales y mercados, la necesidad de procurar la paz y la justicia, educación y salud, trabajo, nutrición, vestimenta y alojamiento a miles de millones de habitantes del planeta, es un desafío máximo para los pueblos y los gobernantes.
Ningún problema actual o futuro puede ser solucionado sin una cultura refinada de diálogo, comprensión, coordinación, profesionalismo y participación, trabajo en equipo.

Es necesario que los Estados fomentaran disciplinas artísticas que se definan por el ejercicio de todas las virtudes arriba mencionadas.
La labor de una orquesta sinfónica es el ejemplo y la escuela del rigor que hoy en día hace falta para “concertar” la acción humana en pos de la creación de un mundo habitable.

El estado institucional y artístico de una Sinfónica Nacional bien podría ser considerado representativo de la capacidad de "mayor organización” del Estado que la mantiene.

LA LEY

Las Leyes Nacionales son las “partituras” que el Poder Ejecutivo tiene el deber de interpretar. Puede hacer uso de buena fe, decisión política, creatividad técnica y habilidad en la gestión. No tiene el derecho de suprimir contenidos o cambiar el texto arbitrariamente.

La Ley 24.269 otorga todos los derechos al artista y todas las obligaciones al Estado:
- al artista el derecho de dedicarse plenamente a lo suyo, gozar de reconocimiento público y oficial, de seguridad social y de fomento especial;
- al Estado el deber de alentar al artista, procurar su empleo, consultarlo y protegerlo, todo con vistas al incuestionable bien cultural que el artista aporta a la riqueza espiritual de los pueblos.
      La Ley recomienda con énfasis invitar a los artistas a participar en proyectos de política cultural y social.

El Decreto de Fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional compromete al Poder Ejecutivo a utilizar ese “gran conjunto ... como el medio más eficaz de educación artística del pueblo” y que “llegue a grandes y pequeños auditorios de todas las regiones la interpretación de los clásicos de la música y de los creadores autóctonos”.