Que, con la creación de ese gran conjunto, podrá disponerse del instrumento que constituya el diapasón de universal resonancia que nuestra música requiere y brinde, a la vez, el medio más eficaz de educación artística del pueblo;
Que, además, dicho organismo proporcionará a directores, compositores y ejecutantes argentinos, la oportunidad de que llegue a grandes y pequeños auditorios de todas las regiones, la interpretación de los clásicos de la música y de los creadores autóctonos;…
Belisario Gache Pirán. – Oscar Ivanissevich”
Según el enfoque hay material para grabaciones de contenido artístico, también para documentales p.e. de la cotidianeidad: backstage/retratos de artistas/giras/reacciones del público etc.; hasta se podría estudiar un género nuevo, una especie de "semi-docu" (invento inglés) que consiste en una historia de ficción filmada en un ambiente auténtico, p.e. en el ambiente laboral/El Mundo de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Las propuestas:
- Grabaciones regulares de eventos musicales y filmación de producciones de danza para ser archivadas y eventualmente difundidas.
- Difusión de conciertos en vivo por Radio Nacional.
- Instalación de un Departamento de Documentación Audio-visual para los Cuerpos Artísticos de la Nación (ver arriba).
- Producción de grabaciones editadas.
- Producción de "semi-docus" (ver arriba). …”
Tratándose de nuestra futura sede deseamos ser consultados sobre todos los detalles de relevancia artística-musical del proyecto ya desde el inicio de la planificación.
Entre todos los proyectos que han sido considerados por la Secretaría de Cultura solicitamos se privilegie el referido a la refacción del edificio Sede Central del Correo Argentino, para convertirlo en el ansiado Auditorio Nacional.“
… tenemos muchos recuerdos de ocasiones en que un público multitudinario quedó alucinado por la experiencia de escuchar grandes obras sinfónicas, aún en condiciones bien "populares" de montaje técnico del escenario, agradeciendo a su Orquesta Sinfónica Nacional con ovaciones, de pié...
“… la OSN ha estado ligada desde su creación a la cultura y a la historia del pueblo argentino.
Lo demuestran sus actuaciones en la Av. 9 de Julio con 50.000 personas, en la Plaza de Mayo con 50.000 personas siendo ésta la primera vez que se usaba el ámbito de la Plaza de Mayo para un hecho cultural, en el estadio de Vélez con 35.000 , en la cancha de Boca con 30.000, en la cancha de River con 40.000, en la plaza central de la Ciudad de Córdoba, con 60.000 …
Falta presentarla en un Auditorio Nacional y falta involucrar de vez en cuando a grandes directores y solistas internacionales, para que no quede ya ningún privilegio cultural exclusivamente en manos de las oligarquías del mundo...”
La música sinfónica es popular.
Se dispersó sobre los 5 continentes. Sus grandes creadores figuran en las agendas culturales, algunos desde hace siglos.
La música sinfónica contribuyó a la formación del ciudadano emancipado en la modernidad. Durante siglos acompañó y reflejó tanto los sondeos en las profundidades del alma humano como las grandes transformaciones sociales. Su lenguaje es universal.
Enriqueció y consoló a una infinidad de seres humanos en tiempos difíciles. Su ejercicio y recepción global representan comunicación y coexistencia pacífica por excelencia.
Los estados modernos rinden homenaje a tal trayectoria y tal potencial.
Mantienen orquestas sinfónicas. Las albergan - como a todas las instituciones pilares de un Estado - en edificios funcionales y representativos. Funcional quiere decir en este caso: aptos para la mejor entrega y máxima difusión de la música. Representativo quiere decir: dando testimonio duradero del orgullo de la ciudadanía nacional.
La fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional por Juan Domingo Perón fue coherente con la importancia reconocida que tiene la cultura sinfónica en los tiempos modernos: (Decreto de Fundación, 1948).
También es coherente la puesta a disposición de una infraestructura para el cumplimiento de los propósitos institucionales. El actual proyecto "Centro Cultural Bicentenario" en el Palacio de Correos incluye un auditorio sinfónico que concilia las necesidades acústicas con la demanda del público (cerca de 2000 butacas). Servirá como sede de la Sinfónica Nacional, ámbito de sus ciclos principales de conciertos, punto de partida para sus giras nacionales y punto de referencia para la representación internacional, escenario para grandes artistas y conjuntos que visiten el país, lugar de producción de discografía, videos y documentales, emisor de las grabaciones por los canales de difusión masiva, lugar de encuentro de la ciudadanía, además - por su dominio público - un vital contrapeso a la marea de edificaciones privadas en esa zona de terrenos históricos y emblemáticos de la argentinidad (a pasos de Congreso - Cabildo - Casa Rosada - Puerto), además atracción turística, etc. ...
… Además, para el peronismo representaría la cancelación de una deuda histórica con el pueblo argentino (transcurrieron casi 60 años entre la fundación de la orquesta y la proyección del auditorio sinfónico en el correo).
En una Nación en la que se toma en serio el concepto de la equidad, todos y cada uno tienen que tener acceso al arte universal, y - ¿por qué no?, tratándose del gran repertorio de la música sinfónica y de un pueblo tan musical como los argentinos - en un ámbito arquitectónico adecuado.
El organismo artístico “Orquesta Sinfónica Nacional” de Argentina integra105 instrumentistas profesionales, más un director. Este conjunto funciona – en un plano simbólico – como un Estado Nacional ideal: las 106 individualidades fuertes se someten a la idea de un proyecto en común; cada uno tiene su lugar y su responsabilidad; en la labor diaria se combina disciplina con flexibilidad, sabio gobierno con auto-organización colectiva, libertad de expresión con obediencia a la ley (la partitura). Durante la acción, los integrantes saben de dónde vienen, perciben con simpatía crítica cómo suena la cosa de momento a momento y se proyectan hacia el mejor desenlace posible.
El efecto ideal de la mencionada sinergia se da cuando todos los participantes tiran de la misma cuerda.
Hablando en general: para un país que busca realizar un modelo, lo más lógico sería que lo promocione culturalmente. Para cualquier utopía, la cultura es un factor clave. Es absolutamente imprescindible proyectar con visión y competencia hacia el futuro, incluso lejano.
Hay que erguir un repertorio sinfónico con criterio didáctico, operativo y artístico; … hay que grabar y difundir – todo eso serviría al enriquecimiento espiritual y al orgullo del pueblo argentino, y también a la digna representación del país ante la mirada del mundo. Así se lo imaginaron los fundadores.
… el Estado Nacional invierte en este preciso momento en un Centro Cultural Nacional de espléndidas dimensiones y características. Su núcleo será la “Ballena Azul”, Auditorio Nacional y futura sede de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Eso sí es proyección a lo grande.
A este espacio hay que llenarlo con la mejor cultura sinfónica argentina.
A esta acción cultural hay que administrarla como corresponde.
Aún está pendiente una importante tarea: crear la estructura administrativa para el Centro Cultural Bicentenario, para la “Ballena Azul” y su aprovechamiento por la Sinfónica Nacional como orquesta residente. Una estructura administrativa que cuente con profesionales a cargo, con fondos garantizados para varios años en adelante y competencia para contrataciones y liquidaciones en su área. Sin este trabajo, seguiremos hablando de modelos utópicos y admirando modelos culturales logrados lejos de nuestro suelo.
La gran orquesta como símbolo social
El músico
El solista - el conjunto
La música/ la partitura
El principio de desarrollo
Las orquestas infanto- juveniles
Música sinfónica y régimen político
Artes de escenario en general
El desafío
La ley
LA GRAN ORQUESTA COMO SÍMBOLO SOCIAL
¿Qué significa para un país tener una Orquesta Sinfónica Nacional?
Una gran orquesta integra una multitud de voces distintas, de todos los registros, de todos los colores sonoros. Cada carácter humano está representado simbólicamente por un instrumento.
El conjunto de las familias de instrumentos simboliza la sociedad –el PUEBLO-, con toda la riqueza de sus recursos humanos, multifacética, aún dispersa.
Lo que da contención, identidad y fuerza a este conjunto es su labor en un proyecto común: la idea, la trama, el “mundo” de una obra musical.
Cada obra sinfónica es símbolo de un mundo compartido.
La gran orquesta incluso da lugar al mejor símbolo de un buen gobernante: el Director de Orquesta –en el caso ideal- es el más formado de todos los músicos. Su gesto sugiere, inspira, invita, “concierta”. Para la ejecución de la obra, el director necesita la colaboración de todos, la mejor voluntad de todos, los mejores recursos de formación de todos; es el principio de participación y de responsabilidad compartida, el que rinde los mejores resultados.
Una ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL es el símbolo más vital de la idea de un ESTADO NACIONAL.
EL MÚSICO
Aunque no usa palabras, su lenguaje se entiende en todo el mundo. No hace falta que sea un erudito. Sí hace falta estudios: la formación del músico dura entre 10 y 20 años; es una de las más largas entre las profesiones. La permanente exposición, condición inherente de su oficio, exige entrenamiento y perfeccionamiento constante.
EL SOLISTA – EL CONJUNTO
El solista representa el ser único, extraordinario, ídolo, héroe, superador de sí mismo.
El público nunca va a dejar de fascinarse por la manifestación trascendente de una singular personalidad. Una artista como Martha Argerich genera una reacción del público similar a la que despiertan las grandes estrellas de rock.
La fascinación que puede generar una gran orquesta en acción es de una naturaleza distinta, no menos significativa. Aquí se puede distinguir el efecto de la sinergia, cuando la acción concertada de muchas voluntades logra plasmar una verdad que representa más que la suma de los aportes individuales.
LA MÚSICA/ LA PARTITURA
Para el músico ejecutante, la partitura es LEY. La sigue “al pie de la nota”.
Interpretar significa: darle vida y expresividad a la música, desplegar sonido e imaginación, entregar aliento y corporeidad.
En concierto, la obra musical se toca íntegramente, sin suprimir parte alguna. Ningún intérprete cambiaría el “texto” arbitrariamente.
EL PRINCIPIO DE DESARROLLO
Tanto en la evolución de la vida biológica como en el proceso de la civilización, el grado de desarrollo creciente se designa con la expresión “mayor organización”.
El accionar de una orquesta sinfónica - tocar obras sinfónicas - está considerado una de las expresiones culturales de “mayor organización” del hombre.
Es trabajo en conjunto de una gran cantidad de individuos, sincronizado al décimo de segundo sin ayuda de tecnología, de alto grado de abstracción; al crearse en el tiempo, no hay posibilidad de corrección retroactiva.
La sonda intergaláctica que lleva testimonio de la vida humana al espacio, contiene una grabación de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.
LAS ORQUESTAS INFANTO- JUVENILES
En Venezuela se descubrió el valor de la educación musical dentro de un conjunto orquestal como medio apto para la contención y educación de niños marginados.
En cada ensayo o concierto, el niño vive la experiencia de tener participación práctica y audible en una comunidad que crea, de obra en obra, un mundo propio y compartido.
También en Argentina, se fomenta la creación y el desarrollo de orquestas infanto- juveniles.
MÚSICA SINFÓNICA Y RÉGIMEN POLÍTICO
La música sinfónica ha sido creada y tocada bajo todas las formas de organización social desde la época del renacimiento, fuese el régimen feudal, monárquico, monárquico-constitucional, dictatorial fascista o comunista (en estos, muchos creadores fueron estigmatizados de disidentes) o democrático.
Los regímenes pasaron, las obras clásicas quedaron y siguen actuales y trascendentes.
El arte musical siempre es el que más desconfianza despierta en el Poder, porque – a pesar de llevar mucho “mensaje” – no revela contenidos ideológicos, no se deja instrumentar para causas demagógicas, es libre y abstracto. Lo único seguro es que el mensaje pasa por encima de las pautas de la mera política partidaria. Es humano en un sentido integral y abarcativo.
ARTES DE ESCENARIO EN GENERAL
Un poeta del siglo 18 definió al escenario como “el parquet que representa al mundo”. En este lugar que reúne actores y público, se inicia el alto juego de interpretación de la condición humana, donde el espectador encuentra su ser reflejado en la actuación del artista.
La magia propia de los teatros proviene de la experiencia de que la representación puede parecer por momentos más real que la realidad; ya sea que se trate de música o de teatro, que son sólo diferentes planos de abstracción.
Este “juego” es por excelencia un camino hacia la emancipación e integración de las personas.
EL DESAFÍO
El mundo globalizado, la compleja dinámica de los capitales y mercados, la necesidad de procurar la paz y la justicia, educación y salud, trabajo, nutrición, vestimenta y alojamiento a miles de millones de habitantes del planeta, es un desafío máximo para los pueblos y los gobernantes.
Ningún problema actual o futuro puede ser solucionado sin una cultura refinada de diálogo, comprensión, coordinación, profesionalismo y participación, trabajo en equipo.
Es necesario que los Estados fomentaran disciplinas artísticas que se definan por el ejercicio de todas las virtudes arriba mencionadas.
La labor de una orquesta sinfónica es el ejemplo y la escuela del rigor que hoy en día hace falta para “concertar” la acción humana en pos de la creación de un mundo habitable.
El estado institucional y artístico de una Sinfónica Nacional bien podría ser considerado representativo de la capacidad de "mayor organización” del Estado que la mantiene.
LA LEY
Las Leyes Nacionales son las “partituras” que el Poder Ejecutivo tiene el deber de interpretar. Puede hacer uso de buena fe, decisión política, creatividad técnica y habilidad en la gestión. No tiene el derecho de suprimir contenidos o cambiar el texto arbitrariamente.
La Ley 24.269 otorga todos los derechos al artista y todas las obligaciones al Estado:
- al artista el derecho de dedicarse plenamente a lo suyo, gozar de reconocimiento público y oficial, de seguridad social y de fomento especial;
- al Estado el deber de alentar al artista, procurar su empleo, consultarlo y protegerlo, todo con vistas al incuestionable bien cultural que el artista aporta a la riqueza espiritual de los pueblos.
La Ley recomienda con énfasis invitar a los artistas a participar en proyectos de política cultural y social.
El Decreto de Fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional compromete al Poder Ejecutivo a utilizar ese “gran conjunto ... como el medio más eficaz de educación artística del pueblo” y que “llegue a grandes y pequeños auditorios de todas las regiones la interpretación de los clásicos de la música y de los creadores autóctonos”.
Un aporte a debates polémicos sobre política cultural
Sugerir que Mozart, Verdi o Shostakovich sean culturalmente culpables del holocausto es lo mismo que decir que Luis Gianneo o Astor Piazzolla son responsables de la desaparición de argentinos en los años setenta.
¿Oligárquica? - Los creadores de la gran música sinfónica están libres de sospecha, eran habitualmente procedentes de clases sociales explícitamente no-oligárquicas; el status de los músicos intérpretes es el de trabajador y profesional.
Un gobierno moderno que realmente busca lo mejor para la gente, tendría que procurar el acceso de todos los ciudadanos a los bienes culturales que antes han sido privilegio de pocos. …
¿Elitista? - No se puede negar que el ejercicio del arte musical requiere talento y formación. Su recepción podría ser facilitada y alentada ya desde la escuela, lo que representa un desafío a la política de educación.
¿Extranjerizante? – Ningún arte que fue recibido con agrado por una multitud de pueblos a lo largo de décadas y siglos, puede ser titulado extranjerizante con algún derecho.
Además, la Orquesta Sinfónica Nacional, fiel a los conceptos de su Decreto de Fundación, firmado por el entonces Presidente Juan Domingo Perón, aparte de preservadora del repertorio universal, es plataforma de presentación de los más destacados intérpretes argentinos y de obras de creadores nacionales.”
(ver también: Editorial 2012 - EL SENTIDO COMÚN DECRETA...)